Un rumor salvaje





Barranco de las Casillas, Haza del Trigo, Granada.




El zumbido de las moscas como un instrumento a un lado de la rambla. Hubo vísceras donde la oquedad de un cuerpo señala un lugar común a todo. A cierta distancia, una voz llama a las larvas de entre las retamas secas que se estiran entre piedras, alambres y hierbas amarillas. Resuena esa voz;  y vuelve a su agujero. Nos devuelve al silencio. El amor continuo en aquella grieta. Y el tiempo, falla sin gravedad en aquel descubrimiento inexacto de la ausencia de los sonidos.









Aquel día había salido la rambla, es decir, tras unos días de lluvia, un ligero hilo de agua pasaba bajo el pueblo trazando una nueva ruta en aquel cauce seco. El agua avanzaba como el plomo. Algunas veces ha bajado en tromba para llevarse consigo todo lo que se encontraba a su paso.  Las piedras, los troncos, las ramas y el plástico cambian de lugar y de forma. Los postes de de la luz recogen esa transformación. Rambla arriba ya no hay ni casas ni invernaderos. Tan solo restos de contención de algún bancal, un molino en ruinas, una pequeña presa junto a una higuera para redirigir el cauce del agua, y  otra presa con un improvisado y efímero sistema de contención del agua. Caminar rambla arriba es un dejarse llevar a contracorriente, avanzar hacia un no se sabe dónde en aquel lugar que siempre es otro distinto. Termina la rambla cuando comienza el barranco serpenteante. Cae entonces la luz y se deja de ver con nitidez. Se enfrían los colores en la sombra. Todo se estrecha, aflora otra vegetación y cambia el color de la piedra.




















Cae el sol en verano y demora el color en deshacerse hacia la sombra. Algo se construye en el interludio del día bajo una gran bóveda, inmensa, sección de la esfera invisible en la que todo sucede. Tarda la luz en hacer desaparecer la materia. Allí, entonces, se concentran las ruinas de las Casillas en lo alto de la loma, el vuelo de las golondrinas, el temor de las perdices, el salto sumergido de las ranas, la reunión de las moscas, la secreción del sudor y el rumor de los líquidos. Todo se descompone en otras formas más inciertas para la visión, mas reaparecen con la forma del sonido. El aire entre aquellos muros, el canto estéreo de las aves, el batir de las alas, el croar de los anfibios, el zumbido de los insectos, los dedos entre la arena y el fluido en las arterias.  Y, durante las nuevas formas de lo oscuro, siendo aire, rama, ave, pluma, piel y tronco entre las piedras de una brecha profunda en la corteza terrestre bajo la gran bóveda, ocurre la desaparición propia.





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Ver un ave, pararte, observar, sentir, olvidarte de ti mismo por un momento, permanecer entre la penumbra del arbusto, (…), eso es haberse fundido en un instante mayor con el mundo.
(...)
El lenguaje es un parte de nuestro cuerpo y está entretejido con el ver, sentir, tocar y soñar de toda la mente, tanto como localizado en un “centro del lenguaje”.
(…)
No necesitamos organizar el mal llamado caos. La disciplina y la libertad no son opuestas. Nos hacemos libres con la práctica que nos permite dominar la necesidad, y nos hacemos disciplinados por nuestra libre elección de asumir esa destreza.


El lenguaje avanza en dos direcciones,
de Gary Snyder


















Un rumor salvaje es un trabajo paisajístico  que parte de la experiencia de la escucha y la mirada en un barranco que se convierte en la rambla que pasa bajo el pueblo de Haza del Trigo, en la provincia de Granada. La transformación intrínseca al lugar por sus cualidades geológicas y por el curso del agua tras las lluvias, posibilita un particular modo de aprender los signos naturales en el periodo en que cae la luz mientras llega la noche y todo se inunda en verano de una sombra lenta y fríos tonos. La visión tiende al deshacimiento, y se hace la mirada como una especie de forma de supervivencia de los sentidos. Así, con la fotografía, se recorren las lindes de un supuesto lenguaje que se encuentra entre lo visible y lo no visible, entre el color y la sombra, los sonidos y el silencio.

Un rumor salvaje forma parte del proceso de trabajo de Haza del Trigo, un proyecto documental de Pablo Trenor Allen sobre la atención, la mirada y la fotografía de un lugar que, más allá de su significado geográfico, se hace desde la exploración de la memoria que toma el paisaje, la familia y la metáfora como nudos en una posible narración sobre la pertenencia al mismo.

Pablo Trenor Allen
Granada, octubre de 2019








Un rumor salvaje es un proyecto expositivo para El Cuarto Lúcido, un proyecyto de PA-TA-TA Festival en colaboración con el Centro José Guerrero. Se podrá ver en el Centro José Guerrero, en Granada, desde el 4 de octubre de 2019 hasta el 12 de enero de 2020.